
Regalos, regalos y más regalos!!!... Este mes de diciembre la gente se la pasa buscando el regalo perfecto para sus seres queridos, buscan el regalo más costoso, el más bonito, el más grande, etc. Conozco personas que gastan todo lo que tienen y hasta lo que no, con tal de darles algo bueno a sus familiares y/o amigos y hasta terminan endeudados todo el siguiente año.
Yo sé que es mejor dar que recibir, pero hay que entender que no podemos dar lo que no tenemos. Ya sea que celebres o no la navidad, mi consejo para estas fechas decembrinas es: "Si vas a regalar, regala lo que puedas dar"
El día de hoy, quiero hablarte del mejor regalo que podemos recibir, y hablo del regalo que Dios a través de Cristo dio a la humanidad: LA SALVACIÓN.
Nunca me imaginé que éste artículo se convertiría en el más leído del blog y el más difundido. Me da gusto saber que el blog anterior fue de bendición para muchas personas.
Debo confesar que al escribir este artículo, lo hice porque yo mismo lo viví; sé que muchos de ustedes lo han pasado también y me gustaría evitar que los jóvenes de hoy pasaran por esta situación.
Decidí actualizar esta entrada para traer un mejor artículo que te edifique y te ayude a restaurar tu relación con Dios.
Debo confesar que al escribir este artículo, lo hice porque yo mismo lo viví; sé que muchos de ustedes lo han pasado también y me gustaría evitar que los jóvenes de hoy pasaran por esta situación.
Decidí actualizar esta entrada para traer un mejor artículo que te edifique y te ayude a restaurar tu relación con Dios.
El día de hoy les quiero compartir 10 síntomas, señales o formas que puedes ver en tu propia vida cuando comienzas a alejarte de Dios. Aunque no lo creas, es muy difícil verlo en uno mismo, muchas veces no nos damos cuenta que nos estamos alejando poco a poco de Dios, sino es hasta que nos vemos en un pozo lleno de problemas y consecuencias negativas por nuestras malas decisiones.
Alejarse de Dios es lo más terrible que puede hacer un hijo de Dios, porque después de experimentar la libertad, el enemigo va a querer aprovecharse para volver a atarnos.
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| Post Original del 04/06/14 |
“Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”(Hechos 2:21)
DIOS DESEA QUE SEAS SALVO
“Dios nuestro Salvador… quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:3b-4). Según este pasaje, hay dos cosas que anhela Dios. La primera que todos seamos salvos. Lo segundo que vayamos al conocimiento de la verdad.
Para que podamos ser salvos, primero debemos conocer la verdad. Por eso los discípulos predicaban la palabra de verdad, para que la gente escuchara de Jesús y pudieran invocarlo y así poder ser salvos. (Romanos 10:11-15).
Hay cuatro verdades que debemos creer. Hacerlas parte de nosotros, abrir nuestros corazones y aceptarlas. Cuando a mí me compartieron estas cuatro verdades transformaron mi vida por completo, algo dentro de mí me hacía sentir que era lo que yo necesitaba escuchar y entender. Me pude dar cuenta que yo era importante para alguien que desea darme vida en abundancia. Yo era importante para Dios.
Sé que al leer estas cuatro verdades, tu vida dará un giro de ciento ochenta grados, ya nada será igual porque Dios abrirá tus ojos; si tan solamente las crees de todo corazón y confiesas con tu boca que Jesús es el Señor.
1. DIOS TE AMA Y DESEA LO MEJOR PARA TI
“Por que de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).La primer verdad la podemos resumir en una sencilla frase: Dios te ama y desea lo mejor para ti.
Dios te ama.
Aunque parezca extraño, alguien tan grande y supremo como Dios nos puede amar. Dios te ama tanto, y quiere que tú sientas su amor cada día, en cada momento no importando las circunstancias.
Hay gente que no puede aceptar que alguien los ama, porque muchas veces otras personas los han lastimado, traicionado, rechazado y abandonado. Por eso la gente cierra su corazón y les es difícil creer en el amor. Tal vez tú seas de esas personas, pero hoy Dios quiere que sepas que te ama con amor eterno. Te ama y aunque no lo puedas entender, o creer, y aceptar, él te seguirá amando.
También hay personas que creen tenerlo todo y que nada les hace falta, tienen dinero, posición, educación, y el amor de una familia. Aún a esas personas Dios las ama, porque sabe que en la soledad, ellos sienten un vacío que no pueden llenar. Si tú eres una de esas personas, hoy Dios te dice que Él quiere llenar ese vacío que hay en tu corazón. Te ama aunque no aceptes que lo necesitas y reconozcas que no lo tienes todo, él te seguirá amando.
No importa la raza, la posición económica, el conocimiento, el grado de estudios, tus apellidos, tu estatura, si eres flaco o gordito, a Dios no le importa nada de eso, solo le importas tú. Él te ama porque tú eres su mejor creación.
Dios desea lo mejor para ti.
He escuchado sobre personas que hacen hasta lo imposible para recibir el afecto y la aceptación de los padres, amigos y de la sociedad. Con Dios no es así, Él nos acepta tal y como somos y siempre está deseando lo mejor. Primeramente el desea que le conozcamos por medio de su Hijo Jesús para que podamos ser salvos.
Si a Dios no le importáramos, no hubiera dejado su Palabra, para que no le conociéramos, más sin embargo, el desea que creamos su Palabra para recibir todos los beneficios que tiene guardados para todo aquél que crea.
Tú y yo podemos hacer planes para nuestro bienestar, para ser felices y obtener todo lo que deseamos (que muchas veces ni logramos alcanzar), pero Dios tiene planes mucho mejores. Él puede tomar mis sueños y mejorarlos. “Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55:9). Lo que Dios desea para nosotros es mucho mejor que lo que nosotros queremos para sí mismos.
Dios nunca te dará algo que te lastime, siempre está pensando en darte lo mejor. Desde el momento que te creo, lo hizo para que anduvieras en bendición y no en maldición. Créelo, Dios desea lo mejor para ti.
2. POR CAUSA DEL PECADO NO PODEMOS DISFRUTAR DEL AMOR DE DIOS
“…por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).
En otras palabras, la segunda verdad nos dice que: Por causa del pecado no podemos disfrutar del amor y las bendiciones de Dios.
Por cuanto todos hemos pecado.
La Biblia nos enseña que todos hemos pecado y el que diga que no, se engaña así mismo (1 Juan 1:8), pone a Dios por mentiroso (1 Juan 1:10) y la Palabra de Dios que es la verdad no está en nosotros. De una o de otra forma hemos fallado a Dios, ya sea por aquello que hicimos fuera de la voluntad de Dios o por dejar de hacer lo que es bueno. Con actos, con palabras o con el pensamiento. No hay escapatoria, todos hemos pecado.
La gente se ha puesto a categorizar el pecado en grande y pequeño, para así poder decir: “Lo que hago, no es tan malo”. Pero para Dios el pecado es pecado. Tanto robar un clip como robar un banco, el acto es llamado robo, y el robo es pecado.
Estamos separados de Dios.
Romanos 3:23 nos dice que el pecado nos destituye, esto quiere decir separar, hacer a un lado, expulsar, echar fuera, privar de algo o de alguien.
Estamos separados, alejados de la gloria de Dios, de su amor, de sus bendiciones y de todo lo bueno que tiene preparado para nosotros. Esta es una verdad terrible, pero al fin verdad.
El pecado es el problema más grande que aflige a la humanidad, ya que por causa del pecado no podemos recibir lo que Dios desea para nosotros. Por esta razón Dios hizo un plan perfecto para librarnos del pecado.
3. CRISTO SOLUCIONÓ EL PROBLEMA DEL PECADO
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).
Esta tercera verdad es trascendental: Dios solucionó el problema del pecado, enviando a Cristo al mundo.
Dios en su infinita misericordia, quiso quitar de en medio del mundo aquello que representaba un gran problema y nos alejaba de Él. El ideo el plan perfecto para que el horrendo pecado ya no fuera esa barrera espiritual que nos separa del amor y las bendiciones de Dios.
Más Dios nos mostró su amor.
¿Cómo Dios nos mostró su amor? Dando en sacrificio a Jesús; entregando la vida de Cristo como único y suficiente sacrificio para el perdón de nuestros pecados. Cristo tomó el lugar que nosotros como pecadores merecíamos. No importa cuán malos lleguemos a sentir que somos, por amor a nosotros Cristo vino y se entregó a sí mismo para librarnos del pecado y sus consecuencias.
Para recibir el perdón de Dios no requiere que seas el mejor hombre sobre la tierra, lo único que necesitas es reconocer que has pecado; automáticamente el amor de Dios te lleva a romper aquello que te tiene atado y a través de Cristo puedes ahora acercarte confiadamente ante la presencia de Dios.
4. CRISTO TOCA A LA PUERTA DE TU CORAZÓN
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).
Esta cuarta verdad lo cambia todo: Dios ya hizo su parte, ahora te toca hacer la tuya: Aceptar a Cristo en tu corazón.
Dios ya abrió el camino que nos lleva hacía Su presencia y bendición. Cristo es el camino que debemos seguir. Ahora nos toca a nosotros aceptar ese nuevo camino o seguir por el camino por el cual hemos andado y que la humanidad ha preferido.
Una Invitación a la Bendición.
Jesús hoy está tocando a la puerta de tu corazón. Si tu hoy aceptas que Él entre y tome el control de tu vida, Él te hace una promesa. Entrar y convivir con Él. Cuando aceptamos a Cristo como nuestro Único y Suficiente Salvador, las cosas cambian. Tu vida, tu familia, tus amistades, tu forma de ver las cosas, todo cambia.
El cenar con Él y Él con nosotros es una invitación de gran bendición. Seguir el camino que es Jesús nos llevará a un mundo de bendición, lleno de amor y de todo aquello que no podemos imaginar. Conoceremos a Dios Padre más de cerca, entenderemos la Palabra, y veremos las bendiciones como un río fluyendo en nuestras vidas.
En el momento que decidí aceptar a Cristo en mi vida, todo comenzó a ser transformado, empezando por mí. Te motivo a que hoy decidas recibir a Cristo como tu Salvador personal. Haz esta oración con todo tu corazón y convencido de lo que estás diciendo.
“Señor Jesús, hoy reconozco que he pecado y que te necesito. Me arrepiento de todo lo malo que he hecho, dicho o pensado. Hoy te recibo como mi único y suficiente Señor y Salvador de mi vida. Jesús entra en mi corazón y toma el control total de mi ser. Escribe mi nombre en el libro de la vida, y déjame entrar en la vida de bendición que el Padre tiene para mí, gracias Jesús por tu sacrificio, por haber dado tu vida por mí”.
DISFRUTA LA BENDICIÓN
Ahora que ya has aceptado a Cristo en tu corazón, no te sorprendas de ver la gloria de Dios en tu vida. Lo que antes te separaba del amor y todo lo bueno que Dios tiene para ti, ya no estorba más. La sangre de Cristo te lava y te hace una nueva criatura. Disfruta cada una de la bendiciones que están en la Palabra de Dios, tómalas, créelas y las veras realizadas.
Principios Clave para Recordar
- Dios desea que seamos salvos y conozcamos la verdad (1 Timoteo 2:3-4).
- Debemos conocer la verdad para poder ser salvos (Romanos 10:11-15).
- Hay cuatro verdades que debemos recibir en nuestro corazón.
- Dios te ama y desea lo mejor para ti (Juan 3:16).
- Por causa del pecado no podemos disfrutar del amor de Dios (Romanos 3:23).
- Cristo solucionó el problema del pecado (Romanos 5:8).
- Haz tu parte, Recibe a Cristo (Apocalipsis 3:20).
- Si ya has recibido a Cristo en tu corazón, ahora puedes disfrutar de sus bendiciones.
Aplicando estos Principios
- Determínate a recibir a Cristo en tu corazón, confiesa que el es tu Señor y el Salvador de tu vida.
- Después de Recibir a Cristo, ahora Disfruta de cada una de las bendiciones que el Padre tiene para ti.
- Lee la Palabra y ora a Dios para fortalecerte y crecer espiritualmente. Asiste a una célula y congrégate para que pueda recibir la orientación que necesitas y puedas conocer lo que Dios tiene para ti.

En muchas ocasiones pensé que Dios no había sido parte de mi pasado. Muchas veces le pregunté, ¿Dónde estabas tú? ¿Dónde estabas cuando sufrí maltratos en mi casa? ¿Dónde estabas tú el día que murió mi madre? ¿Por qué no me protegiste del abuso sexual que tuve que pasar? ¿Dónde estabas tú Dios? ¿Dónde?...
Reconozco que usé éstas palabras y con enojo le reclamé a Dios muchas veces, Dios aparentemente guardaba silencio.
Viendo el libro de Jueces, encuentro una historia con la que me identifiqué:
Jefté era un gran guerrero de la región de Galaad, pero su madre era prostituta, la esposa de Galaad tuvo varios hijos y cuando esos medios hermanos de Jefté crecieron lo echaron del territorio. “Tú no recibirás ninguna de la herencia de nuestro padre” le dijeron, "porque eres hijo de una prostituta..." (Jueces 11:1-2).
A leer este pasaje me pregunté... ¿qué culpa tenía Jefté de las decisiones de su madre? Igual me pregunto yo... ¿Qué culpa tengo yo de las decisiones de mi padre? ¿Por qué me toco vivir una infancia tan difícil?
Así que Jefté huyo de sus hermanos y vivió en la tierra de Tob. En poco tiempo, tuvo una pandilla de rebeldes despreciables que le seguían (Jueces 11:3).
Sigo sintiéndome identificado con la historia, en lugar de prestarle atención a mi dolor, trate de borrarlo yendo en contra de la palabra de Dios, poco a poco mi vida se fue hundiendo en el lodo del pecado, comencé a tomar decisiones incorrectas, haciendo lo que fuera, tratando de olvidar el dolor del pasado, me vi envuelto en conductas destructivas donde arriesgué mi salud y mi vida. Cada vez era peor. El dolor aumentaba haciéndose casi insoportable. ¿Y Dios?, seguía ausente aparentemente.
En esta ocasión, El Espíritu del Señor vino sobre Jefté y el recorrió toda la tierra de Galaad y de Manasés incluida Mizpa en Galaad y desde allí, lideró al ejército contra los amonitas (Jueces 11:29).
Me impresiona este hecho, el Espíritu del Señor llego a Jefté sin tomar en cuenta su pasado, ni decisiones; decisiones que lo habían convertido en un “rebelde”, es aquí donde se puede ver que Dios JAMÁS se apartó de la vida de Jefté.
Recuerdo una noche obscura llena de dolor, estaba cansado de la vida que llevaba, de los recuerdos de mi niñez, de las decisiones tan equivocadas que había tomado, que podía sentir el dolor en mi interior, yo lo llamo el dolor del alma, quizás tenía 3 o 4 horas sin dejar de llorar y comencé a quedarme dormido, de pronto sentí que me moría, las fuerzas se iban, tanto que imagine que ese sería el ultimo día de mi vida, un pánico me envolvió pues sabía que no podía morir, sabía que estaba lejos de Dios y no quería pasar una eternidad así, tome la decisión de pedirle a Dios que me rescatara en ese momento.
Ahora sé que Él nunca se olvido de mi, estuvo presente en cada día de mi vida desde el momento en que nací. Me mostró lo feliz que él estaba el día de mi nacimiento, un niño estaba llegando al hogar, un niño con un plan perfecto, me mostró todas las veces que el estuvo protegiéndome de circunstancias, me mostró lo dolido que estaba a causa de mis decisiones pero a la vez me mostraba sus brazos abiertos esperando que yo llegara corriendo hacia Él. Él estuvo siempre ahí.

Así que Jefté dirigió al ejercito contra los amonitas y El Señor le dio la victoria. (Jueces 11:32).
Finalmente la vida de Jefté tuvo un propósito perfecto, estoy seguro que durante el tiempo que Jefté se fue de su casa y se juntó con algunos rebeldes (me da la impresión que vivió en una especie de pandilla) aprendió a ser un hombre sin miedo y con mucha valentía (¿cómo lo sé? porque Dios hizo lo mismo conmigo).
Mi pasado fue difícil, pero me convertí en un hombre valiente, un hombre que conoce el dolor, pero que sabe levantarse a pesar de él. Reconozco que a veces me sorprendo a mí mismo y no me la creo, pero vivo de las promesas de Dios y camino en base a ellas; mi vida tiene un plan ahora y estoy dispuesto a usar mi pasado, como mi mejor arma para servir a Dios. En Dios tengo la victoria del dolor y del pecado.
Si sientes que Dios ha estado ausente e indiferente en tu vida, quiero animarte a descubrir esos momentos de soledad, en los que aparentemente El ha guardado silencio. En oración acércate a Dios y pregúntale... ¿Dónde estabas?, descubrirás cosas sorprendentes!!!
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En esta ocasión quiero compartirte algo que Dios ha estado haciendo en mi vida y que sé también lo hará en la tuya. Abre tu corazón y recibe lo que el Señor tiene preparado para ti.
"Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye" (1 Juan 5:14)
Dios ha estado hablando a nuestras vidas de una manera muy palpable. Aquél que no escucha su voz es porque no quiere oír lo que el Señor dice. Para comenzar este mes, trajo una palabra rhema para mi corazón y para aquellos que la quieren recibir y es: CONFIANZA
El diccionario TIME LIFE, define confianza como: "Esperanza firme que se tiene en una persona o cosa" y "fiado en la palabra de uno"
Al leer estas definiciones recordé un verso que dice. "Esta esperanza mantiene nuestra alma firme y segura, como un ancla" (Hebreos 6:19a NVI).
Así que nuestra confianza debe estar firme en una sola persona: en DIOS. Pero no solo eso, sino que Dios nos ha dejado su Palabra escrita para que confiemos en él a través de ella. A través de lo que Dios dice, nuestra alma puede estar firme y segura, porque toda Palabra que sale de la boca de Dios no regresa a él sin haber hecho lo que ha dicho.
Antes de terminar el 2015, me dieron una noticia con la que casi me caigo al piso. Pero como Dios ya había estado hablándome y diciendo CONFÍA EN MÍ... me detuve por un momento y dije: "Señor, pongo esta situación en tus manos, sabes que yo no puedo hacer nada, pero tú si. No quiero preocuparme por algo que sé, tú tiene el control. Gracias por ser mi Dios"
No paso mucho cuando Dios contesto mi oración, y vi como Dios hizo la obra, yo solo me deje caer en los brazos de Dios, confiando plenamente en lo que él estaba preparando para mí.
Después Dios trajo a mi memoria aquel pasaje con el que ya me había hablado en una situación similar:
"Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre. Mejor es confiar en Jehová que confiar en príncipes" (Salmos 118:8-9).
Cuánta razón tiene Dios, las personas te van a fallar siempre, amigos, familia, compañeros, aún gente con puestos importantes, tu jefe, algún cliente, socio, etc. Pero es mejor confiar en Aquél que sostiene en su mano al universo entero.
Confiar en alguien es una decisión. Cuántas veces no hemos confiado en personas equivocadas y nos han lastimado. Pero cuando nos volvemos a Dios, nos damos cuenta que Él nunca nos fallará.
Así que hoy te invito a que dejes tu vida en las manos de Dios. Decídete a confiar en Él.
Cómo puedes comenzar este año confiando en Dios:
- A través de la oración. Es la única forma en la que podemos comunicarnos con Dios.
- Orando en todo momento. No espere sentirte bien para ora, ora por todo, aún por lo que crees que a Dios no le importa. Ora por cualquier detalle de tu día y verás como Dios responde.
- Lee la Biblia. Ahí encontrarás muchísimas promesas, eso aumentará tu fe y podrás decir: "Si Dios lo dijo, eso hará"
- Memoriza las promesas. Muchas veces Dios ya te dio una palabra que ibas a necesitar más adelante, pero como la olvidamos por completo, creemos que Dios nos ha abandonado.
- Da el paso de fe. En ocasiones, esta en nosotros ver el milagro, pero debemos ser obedientes siempre que Dios nos pida hacer algo a nosotros. Si no nos atrevemos a dar el primer paso, Dios no podrá hacer el resto.
- Saca el temor de tu vida. El temor nos paraliza para que no podamos ver la gloria de Dios en nuestras vidas. Cuando sabes que Dios te ama, tu podrás hacer cosas que nunca haz hecho con tal de agradar a Dios. Cuando sacas el temor de tu vida, comienzas a sentir una mayor seguridad y confianza en Dios.
- Olvídate un poco de ti, y pon a otros antes. Siempre pasa que nos enfocamos solo en nosotros, pero cuando confías en Dios, tus prioridades pasan a otros plano y te das cuenta que otros necesitan más de Dios. He experimentado que al orar por las necesidades de otros, también Dios suple las mías.
- Recuerda lo que Dios ya hizo en ti. Una de las cosas que me motivan a seguir confiando en Dios, es recordad todo lo que ya hizo en mí. Me salvo, me habla de muchas formas, me ha salvado de situaciones peligrosas, unió a mi familia, y un largo etcétera.
Te invito a que este año des el paso de fe y pruebes que Dios tiene grandes cosas para ti. Si te alejaste de Dios o si nunca haz aceptado a Cristo como tu Señor y Salvador, te invito a que leas esta oración con todo tu corazón.
"Señor Jesús, te pido que me perdones por todos mis pecado. Reconozco que le he fallado a Dios y que he hecho lo incorrecto. He vivido a mi manera, pero ahora quiero ser transformado. Te acepto Jesús como mi único y suficiente Salvador y Señor de mi vida. Escribe mi nombre en el libro de la vida y no lo borres jamás. Hoy deposito mi confianza en ti, sabiendo que tú me llevarás por el buen camino y me guiarás ala bendición que ya conquistaste en la Cruz del Calvario. Quiero ser salvo en el nombre de Jesús. Amén"
Hasta aquí le dejamos por hoy... quédate al pendiente del blog que estoy preparando muchísimas sorpresas para todos ustedes. Sólo les pido que me ayuden a compartir en sus redes sociales este y otros posts.
Cuéntame aquí en los comentarios, algunas anécdotas que hayas vivido en donde tuviste que depositar toooooda tu confianza en Dios y cómo fue que Él hizo la obra. Recuerda que estoy para servirte, ponte en contacto conmigo!!! :D

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