Saltar al contenido

21 mar 2017

¿Y dónde estaba Dios?

¿Y dónde estaba Dios?

En muchas ocasiones pensé que Dios no había sido parte de mi pasado. Muchas veces le pregunté, ¿Dónde estabas tú? ¿Dónde estabas cuando sufrí maltratos en mi casa? ¿Dónde estabas tú el día que murió mi madre? ¿Por qué no me protegiste del abuso sexual que tuve que pasar? ¿Dónde estabas tú Dios? ¿Dónde?...

Reconozco que usé éstas palabras y con enojo le reclamé a Dios muchas veces, Dios aparentemente guardaba silencio.

Viendo el libro de Jueces, encuentro una historia con la que me identifiqué:

Jefté era un gran guerrero de la región de Galaad, pero su madre era prostituta, la esposa de Galaad tuvo varios hijos y cuando esos medios hermanos de Jefté crecieron lo echaron del territorio. “Tú no recibirás ninguna de la herencia de nuestro padre” le dijeron, "porque eres hijo de una prostituta..." (Jueces 11:1-2).

A leer este pasaje me pregunté... ¿qué culpa tenía Jefté de las decisiones de su madre? Igual me pregunto yo... ¿Qué culpa tengo yo de las decisiones de mi padre? ¿Por qué me toco vivir una infancia tan difícil? 

La historia avanza y se pone cada vez más dramática.


Así que Jefté huyo de sus hermanos y vivió en la tierra de Tob. En poco tiempo, tuvo una pandilla de rebeldes despreciables que le seguían (Jueces 11:3).

Sigo sintiéndome identificado con la historia, en lugar de prestarle atención a mi dolor, trate de borrarlo yendo en contra de la palabra de Dios, poco a poco mi vida se fue hundiendo en el lodo del pecado, comencé a tomar decisiones incorrectas, haciendo lo que fuera, tratando de olvidar el dolor del pasado, me vi envuelto en conductas destructivas donde arriesgué mi salud y mi vida. Cada vez era peor. El dolor aumentaba haciéndose casi insoportable. ¿Y Dios?, seguía ausente aparentemente.

En esta ocasión, El Espíritu del Señor vino sobre Jefté y el recorrió toda la tierra de Galaad y de Manasés incluida Mizpa en Galaad y desde allí, lideró al ejército contra los amonitas (Jueces 11:29).

Me impresiona este hecho, el Espíritu del Señor llego a Jefté sin tomar en cuenta su pasado, ni decisiones; decisiones que lo habían convertido en un “rebelde”, es aquí donde se puede ver que Dios JAMÁS se apartó de la vida de Jefté.

Recuerdo una noche obscura llena de dolor, estaba cansado de la vida que llevaba, de los recuerdos de mi niñez, de las decisiones tan equivocadas que había tomado, que podía sentir el dolor en mi interior, yo lo llamo el dolor del alma, quizás tenía 3 o 4 horas sin dejar de llorar y comencé a quedarme dormido, de pronto sentí que me moría, las fuerzas se iban, tanto que imagine que ese sería el ultimo día de mi vida, un pánico me envolvió pues sabía que no podía morir, sabía que estaba lejos de Dios y no quería pasar una eternidad así, tome la decisión de pedirle a Dios que me rescatara en ese momento.

Ahora sé que Él nunca se olvido de mi, estuvo presente en cada día de mi vida desde el momento en que nací. Me mostró lo feliz que él estaba el día de mi nacimiento, un niño estaba llegando al hogar, un niño con un plan perfecto, me mostró todas las veces que el estuvo protegiéndome de circunstancias, me mostró lo dolido que estaba a causa de mis decisiones pero a la vez me mostraba sus brazos abiertos esperando que yo llegara corriendo hacia Él. Él estuvo siempre ahí.

¿Y dónde estaba Dios?

Así que Jefté dirigió al ejercito contra los amonitas y El Señor le dio la victoria. (Jueces 11:32).

Finalmente la vida de Jefté tuvo un propósito perfecto, estoy seguro que durante el tiempo que Jefté se fue de su casa y se juntó con algunos rebeldes (me da la impresión que vivió en una especie de pandilla) aprendió a ser un hombre sin miedo y con mucha valentía (¿cómo lo sé? porque Dios hizo lo mismo conmigo).

Mi pasado fue difícil, pero me convertí en un hombre valiente, un hombre que conoce el dolor, pero que sabe levantarse a pesar de él. Reconozco que a veces me sorprendo a mí mismo y no me la creo, pero vivo de las promesas de Dios y camino en base a ellas; mi vida tiene un plan ahora y estoy dispuesto a usar mi pasado, como mi mejor arma para servir a Dios. En Dios tengo la victoria del dolor y del pecado.

Si sientes que Dios ha estado ausente e indiferente en tu vida, quiero animarte a descubrir esos momentos de soledad, en los que aparentemente El ha guardado silencio. En oración acércate a Dios y pregúntale... ¿Dónde estabas?, descubrirás cosas sorprendentes!!!

Contáctanos 
Email: sanidad.integral@hotmail.com
Google+: +Felix Jimenez 

1 mar 2017

Confía en Dios

En esta ocasión quiero compartirte algo que Dios ha estado haciendo en mi vida y que sé también lo hará en la tuya. Abre tu corazón y recibe lo que el Señor tiene preparado para ti.

Confía en Dios

"Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye" (1 Juan 5:14)

Dios ha estado hablando a nuestras vidas de una manera muy palpable. Aquél que no escucha su voz es porque no quiere oír lo que el Señor dice. Para comenzar este mes, trajo una palabra rhema para mi corazón y para aquellos que la quieren recibir y es: CONFIANZA

El diccionario TIME LIFE, define confianza como: "Esperanza firme que se tiene en una persona o cosa" y "fiado en la palabra de uno"

Al leer estas definiciones recordé un verso que dice. "Esta esperanza mantiene nuestra alma firme y segura, como un ancla"  (Hebreos 6:19a NVI).

Así que nuestra confianza debe estar firme en una sola persona: en DIOS. Pero no solo eso, sino que Dios nos ha dejado su Palabra escrita para que confiemos en él a través de ella. A través de lo que Dios dice, nuestra alma puede estar firme y segura, porque toda Palabra que sale de la boca de Dios no regresa a él sin haber hecho lo que ha dicho.

Antes de terminar el 2015, me dieron una noticia con la que casi me caigo al piso. Pero como Dios ya había estado hablándome y diciendo CONFÍA EN MÍ... me detuve por un momento y dije: "Señor, pongo esta situación en tus manos, sabes que yo no puedo hacer nada, pero tú si. No quiero preocuparme por algo que sé, tú tiene el control. Gracias por ser mi Dios"

No paso mucho cuando Dios contesto mi oración, y vi como Dios  hizo la obra, yo solo me deje caer en los brazos de Dios, confiando plenamente en lo que él estaba preparando para mí.

Después Dios trajo a mi memoria aquel pasaje con el que ya me había hablado en una situación similar:

"Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre. Mejor es confiar en Jehová que confiar en príncipes" (Salmos 118:8-9).

Cuánta razón tiene Dios, las personas te van a fallar siempre, amigos, familia, compañeros, aún gente con puestos importantes, tu jefe, algún cliente, socio, etc. Pero es mejor confiar en Aquél que sostiene en su mano al universo entero.

Confiar en alguien es una decisión. Cuántas veces no hemos confiado en personas equivocadas y nos han lastimado. Pero cuando nos volvemos a Dios, nos damos cuenta que Él nunca nos fallará.

Así que hoy te invito a que dejes tu vida en las manos de Dios. Decídete a confiar en Él.

Cómo puedes comenzar este año confiando en Dios:

  1. A través de la oración. Es la única forma en la que podemos comunicarnos con Dios.
  2. Orando en todo momento. No espere sentirte bien para ora, ora por todo, aún por lo que crees que a Dios no le importa. Ora por cualquier detalle de tu día y verás como Dios responde.
  3. Lee la Biblia. Ahí encontrarás muchísimas promesas, eso aumentará tu fe y podrás decir: "Si Dios lo dijo, eso hará"
  4. Memoriza las promesas. Muchas veces Dios ya te dio una palabra que ibas a necesitar más adelante, pero como la olvidamos por completo, creemos que Dios nos ha abandonado.
  5. Da el paso de fe. En ocasiones, esta en nosotros ver el milagro, pero debemos ser obedientes siempre que Dios nos pida hacer algo a nosotros. Si no nos atrevemos a dar el primer paso, Dios no podrá hacer el resto.
  6. Saca el temor de tu vida. El temor nos paraliza para que no podamos ver la gloria de Dios en nuestras vidas. Cuando sabes que Dios te ama, tu podrás hacer cosas que nunca haz hecho con tal de agradar a Dios. Cuando sacas el temor de tu vida, comienzas a sentir una mayor seguridad y confianza en Dios.
  7. Olvídate un poco de ti, y pon a otros antes. Siempre pasa que nos enfocamos solo en nosotros, pero cuando confías en Dios, tus prioridades pasan a otros plano y te das cuenta que otros necesitan más de Dios. He experimentado que al orar por las necesidades de otros, también Dios suple las mías.
  8. Recuerda lo que Dios ya hizo en ti. Una de las cosas que me motivan a seguir confiando en Dios, es recordad todo lo que ya hizo en mí. Me salvo, me habla de muchas formas, me ha salvado de situaciones peligrosas, unió a mi familia, y un largo etcétera.

Te invito a que este año des el paso de fe y pruebes que Dios tiene grandes cosas para ti. Si te alejaste de Dios o si nunca haz aceptado a Cristo como tu Señor y Salvador, te invito a que leas esta oración con todo tu corazón.
"Señor Jesús, te pido que me perdones por todos mis pecado. Reconozco que le he fallado a Dios y que he hecho lo incorrecto. He vivido a mi manera, pero ahora quiero ser transformado. Te acepto Jesús como mi único y suficiente Salvador y Señor de mi vida. Escribe mi nombre en el libro de la vida y no lo borres jamás. Hoy deposito mi confianza en ti, sabiendo que tú me llevarás por el buen camino y me guiarás ala bendición que ya conquistaste en la Cruz del Calvario. Quiero ser salvo en el nombre de Jesús. Amén"

Hasta aquí le dejamos por hoy... quédate al pendiente del blog que estoy preparando muchísimas sorpresas para todos ustedes. Sólo les pido que me ayuden a compartir en sus redes sociales este y otros posts.

Cuéntame aquí en los comentarios, algunas anécdotas que hayas vivido en donde tuviste que depositar toooooda tu confianza en Dios y cómo fue que Él hizo la obra. Recuerda que estoy para servirte, ponte en contacto conmigo!!! :D

MIL BENDICIONES A TODOS,
Sígueme por:
FacebookTwitterGoogle +PinterestRSS
Suscríbete al boletín de noticias
Boletín de noticias

Recibe lo nuevo del blog

Suscríbete para recibir recursos cristianos, reflexiones, estudios bíblicos y mensajes que edifiquen tu vida.

* Información requerida
Te enviaremos contenido para fortalecer tu fe. Sin spam, solo recursos para edificar tu vida.