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11 feb 2021

Frío, Tibio o Caliente

Hola, querida y querido lector, hermanos en Cristo.

En estos días, el Espíritu Santo ha estado guiándome mientras oro y medito en la Palabra de Dios, llevándome a vivir de una forma que le agrade a Él. Dios no nos quiere a medias tintas; Dios quiere todo de nosotros.

Y me asombra cómo, a través de cualquier medio, el Espíritu de Dios puede hablarnos para hacernos entender Su voluntad.

Navegando por Facebook, pude leer la siguiente reflexión que les comparto, esperando que Dios hable a tu vida como ha hablado a la mía.

“Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.”
Apocalipsis 3:16 RVR60

Nunca en mi vida había examinado lo que esas palabras significaban para Dios. Había leído el versículo de la Biblia que dice: “Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” sin ponerme a pensar lo que cada estado significa ante los ojos de Dios.

1. El cristiano frío

La persona que se encuentra en el estado “frío” es la que no distingue entre lo bueno ni lo malo, como enseña la Palabra en 2 Corintios 4:4.

Son personas que no han conocido a Dios, o tal vez lo han conocido, pero ya no sienten nada. Nada los toca. A tales personas tampoco les interesa cambiar su estilo de vida; se sienten bien donde están y como están.

A ellos no se les puede llamar cristianos; son impíos. Me dio tanta alegría cuando escuché tal definición en el reencuentro que acabamos de tener en la iglesia.

¿Por qué me alegré? Porque eso significaba que yo no estaba entre los fríos, pues yo sí creo en Dios, le he entregado mi vida completa a Él y estoy dispuesta a cambiar lo que no le guste para servirle mejor.

2. El cristiano tibio

El problema empezó cuando el conferencista dio la definición de la persona en estado “tibio”. Allí es donde la mayoría de iglesias tienen problemas con sus miembros.

La persona tibia es la que se interesa más por la carne que por el Espíritu, como dice Romanos 8:5. Tales personas conocen a Dios, pero no lo involucran en sus vidas; hacen todo con sus propias fuerzas.

Los tibios sufren porque saben lo que tienen que hacer, pero no lo hacen, pues tienen su propia agenda. La prioridad de esas personas no es Dios, sino su propio ego.

Creen que pueden servir a Dios sin tener que rendir algunas áreas de sus vidas. Ahí es donde muchos cristianos nos encontramos: en el peor estado.

Dios prefiere que seamos fríos a que seamos tibios. Aborrece la tibieza a tal grado que hasta le causa náuseas. En esa conferencia decidí no enfermar más a Dios con mi vida.

Todos los cristianos tenemos que aborrecer el estado tibio. Debemos acercarnos más a Él para que nos dé de Su calor y podamos ser calientes. Así podremos agradarlo y trabajar como a Él le agrada.

3. El cristiano caliente

¿Cómo es el cristiano caliente? Según el conferencista, el estado “caliente” consiste en el deseo de cuidar los intereses de Dios.

Tal persona pone a Dios en primer lugar y su ego en el último lugar. Los cristianos calientes se dejan guiar por el Espíritu Santo.

Caminan con sus pies sobre la tierra, pero con sus ojos en Dios. Quieren ser como Jesús.

De esa clase de cristianos es que anhelo ser. Quiero tener los mismos intereses que Dios. Quiero tener la agenda de Jesús: ganar almas.

Quiero que Dios cambie y controle todas las áreas de mi vida. Quiero que el Alfarero haga Su trabajo en mí para yo poder hacer lo que Él me encomendó:

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones...”
Mateo 28:19 RVR60

¡Si todos los cristianos estuviéramos calientes, ya hubiéramos ganado países enteros para Cristo!

Ahora pregúntate con sinceridad:

¿Cuál es tu estado espiritual?

¿Eres frío, tibio o caliente?

Si eres frío, acepta a Jesús, entrégate por completo a Él y déjalo que transforme tu ser.

Si eres tibio, preocúpate y pídele perdón a Dios por causarle náuseas. Rinde tu vida, tus decisiones, tus pensamientos y tus prioridades delante de Él.

Si eres caliente, ¡gloria a Dios! Sigue así. Permanece encendido en oración, en obediencia, en amor y en pasión por las almas. Brillarás como las estrellas del cielo.

Gracias por haber leído hasta aquí. No olvides compartir este contenido para que más personas puedan ser edificadas por la Palabra de Dios.

Sigamos la conversación en los comentarios del blog: ¿qué habló Dios a tu corazón con esta reflexión?

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Mil bendiciones a todos.

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1 comentario:

  1. ¿Ustedes se identifican con alguno de los tres tipos de personas?
    En algún momento fui de las personas frías, no sabía nada de Dios.
    Claro que también estuve tibio y ahora que les comparto esta reflexión, mi oración es volverme un discípulo que este en el fuego del Espíritu Santo.

    ResponderBorrar

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